Son muchas las causas por las que un niño abandona sus entrenamientos de fútbol, castigos de los padres por malas notas, no les gusta este deporte lo suficiente, nulo espíritu de sacrificio, videoconsolas, Internet y un largo etcétera. Lo que nunca debe ser una causa de abandono es un entrenamiento mal planificado, nada atractivo, rutinario, para mortificarse hay otras facetas en la vida, los chavales deben pasarlo bien al tiempo que se preparan para afrontar la temporada por que no olvidemos que es su deporte favorito, ¡¡ Aman el Fútbol !!
Estamos hartos de ver la rutina de dar un número de vueltas al campo y después un partidillo, como una sesión puntual de entrenamiento no está mal pero si lo hacemos todos los días empobrecemos la formación de los chavales, o bien cuando hacemos una coreografía al son del silbato: Piii: agacharse, Piii: levantarse, Piii: mano a tierra, Piii: salto……¿esto es fútbol o ballet?
¿Cuantos entrenadores llevan planificada su sesión de entrenamiento? Pocos, lo normal es que mientras los chavales dan vueltas al campo el entrenador (o mejor llamado el entretenedor) piensa a ver que puedo improvisar hoy para tenerlos ocupados las dos horas que dura el entrenamiento.
Cuando se planifica una sesión de entrenamiento los chavales perciben un compromiso y un conocimiento por parte del entrenador, lo primero es establecer los objetivos de la sesión, objetivos que irán variando a lo largo de la temporada, y en función de éstos diseñar los ejercicios que nos van hacer cumplir dichos objetivos, si dejamos al azar la formación de los jugadores con la teoría 10 vueltas al campo y partidillo, tendremos un equipo que puede llegar a un nivel físico aceptable pero que a nivel táctico hace aguas por todos sitios, el que funcione o no el equipo dependerá de la inspiración de dos o tres chavales que tienen un nivel que por sí solos y en un entorno de poca competitividad marcan la diferencia, pero a nivel de equipo el escaso bagaje táctico se descubre nada más verlo jugar. Muchos entrenadores han tenido la suerte de tener varios chavales desequilibrantes en la temporada y en función de ellos se ha montado el quipo o mejor dicho 8 ó 9 acompañantes de éstos, incluso se ha podido conseguir éxitos, logros que enmascaran una pobre labor.
Un chaval pese a sufrir en sus carnes un entrenamiento mal planificado, trasnochado, en blanco y negro, y no falta a ningún entrenamiento merece una medalla al mérito por querer al fútbol por encima de todas las cosas, pero lo normal es que si no enganchamos a los chavales con unos entrenamientos atractivos, dando a cada edad lo que su fisiología solicita, pero no exentos de disciplina y sacrificio que son cualidades inherentes para la práctica del fútbol, conseguiremos que los chavales no abandonen los entrenamientos, ¡demos paso a los entrenamientos en color!, no hay mejor recompensa que ver en tus entrenamientos a 20 chavales con ganas de seguir mejorando, los títulos ya vendrán…..
J. Francisco Vergara
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