El Fútbol es para inteligentes

La Violencia en el Fútbol

 

Quién no ha visto alguna pelea que nos ha hecho sentir vergüenza en algún partido, sobre todo si hemos ido con nuestros hijos y han visto el bochornoso espectáculo, jugadores y público implicados en algún acto violento, con una predisposición a la violencia verbal y física, que hace que cualquier roce o comentario encienda la mecha y el campo de fútbol se convierta en una batalla campal.  Lo vemos a menudo en el fútbol de élite, donde existen unas medidas de seguridad para evitar y erradicar posibles brotes violentos, qué no va a pasar en los campos de fútbol base donde no hay ninguna medida de seguridad y consideramos ya como parte del espectáculo algún hecho violento, cuando la violencia nunca debe estar justificada.
   ¿Dónde está el origen de los actos violentos?,  podemos pensar que es un reflejo de la sociedad, los campos de fútbol se han convertido en una terapia donde desahogar una serie de frustraciones, de tensiones, de sinsabores que nos produce el ritmo de vida desenfrenado de la sociedad actual.  Algunos jugadores salen al terreno de juego más pendientes de demostrar su superioridad “animal” que la futbolística y buscan el enfrentamiento ante un gesto o un contacto físico en un deporte donde estas circunstancias son fáciles que se produzcan, insultos continuos, respuestas exageradas a situaciones que no la merecen y un largo etcétera de escenas que no se corresponden con un deporte.  Los futbolistas deben poner de su parte, estar a la altura del sano deporte que practican y demostrar su valía en el terreno de juego, no confundiendo ser competitivo con ser violento y sobre todo respetar al adversario.
   Lo del público ya no tiene nombre, camuflado en la masa, alguien del público es capaz de decir o hacer cosas que en solitario no sería capaz, por ejemplo, los insultos dirigidos al árbitro que el resto de la semana es incapaz de pronunciar, pero en el campo de futbol en una malentendida liberación de tensiones, si lo hace y después se va a casa relajado, ¿que vamos a ver un espectáculo como es el fútbol o a quemar adrenalina?, esta energía si la encauzáramos hacia cosas positivas nos iría de otra manera.   
   Afortunadamente estamos hablando de minorías, la mayor parte de futbolistas y público tienen un comportamiento ejemplar, pero estas minorías son muy ruidosas y no tenemos que darles alas “riéndoles las gracias” sino cortando todo conato de violencia.  El civismo y la educación es el único recurso eficaz para prevenir la violencia, el buen ejemplo de los padres en los campos de fútbol y la labor de preparadores, monitores y entrenadores son factores básicos para lograr que la violencia desaparezca de los terrenos de juego.

                                                            J. Fran. Vergara

 

 

 

 

 

 

 

 


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